Qué es la neurociencia del bienestar (y cómo puede cambiar tu forma de cuidarte)

 

¿Cuántas veces has tomado una decisión que en teoría iba a hacerte feliz —cambiar de trabajo, apuntarte a ese curso, tomarte unas vacaciones— y has comprobado que el resultado no era lo que esperabas?

 

No es que hayas elegido mal. Es que la felicidad no funciona como pensamos. Y cuando entiendes cómo funciona realmente tu cerebro, algo en la forma de cuidarte empieza a cambiar.

 

El bienestar no es un destino. Es una habilidad.

El neurocientífico Richard J. Davidson, fundador del Center for Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin-Madison, lleva más de cuatro décadas investigando las bases neurales de las emociones y el bienestar. Su conclusión, respaldada por cientos de estudios con neuroimagen, es tan sencilla como radical: el bienestar es una habilidad que puede entrenarse.[1]

 

Esto es posible gracias a la neuroplasticidad —la capacidad del cerebro de modificar sus conexiones en respuesta a la experiencia y la práctica—. Igual que el ejercicio físico fortalece los músculos, ciertas prácticas mentales y corporales fortalecen los circuitos neurales asociados al bienestar.[2]

 

Los cuatro pilares que la ciencia identifica

A partir de su investigación, Davidson identifica cuatro componentes del bienestar, cada uno respaldado por evidencia científica y, crucialmente, modificable con la práctica.[1,3]

 

Conciencia (Awareness). La capacidad de dirigir la atención de forma voluntaria y de saber qué está haciendo la mente en cada momento. Un estudio con 2.250 adultos mostró que las personas pasan el 47% de su tiempo consciente pensando en algo distinto a lo que están haciendo, y que este estado predice mayor malestar emocional.[4]

 

Conexión (Connection). La calidad de nuestras relaciones: gratitud, amabilidad, compasión. La investigación muestra que expresar estas cualidades aumenta el bienestar de quien las expresa, no solo de quien las recibe.

 

Comprensión (Insight). El conocimiento honesto de las narrativas que construimos sobre nosotras mismas. No para cambiarlas, sino para no quedar atrapadas en ellas.

 

Propósito (Purpose). Tener un sentido que trasciende las tareas cotidianas. Las personas con propósito claro muestran una recuperación más rápida ante la adversidad en los marcadores neurobiológicos estudiados.

 

Por qué importa que sea una habilidad y no un rasgo

Durante décadas, la psicología trató el bienestar como algo relativamente fijo: tenías más o menos capacidad para ser feliz según tu temperamento, tu infancia, tu genética.

 

La investigación actual lo refuta. Davidson y McEwen demostraron que las intervenciones basadas en prácticas contemplativas —entre ellas la meditación, el mindfulness y el yoga— producen cambios medibles en los circuitos neurales implicados en la regulación emocional, incluso en personas adultas.[2]

 

Fredrickson, por su parte, desarrolló la teoría Broaden-and-Build, que propone que las emociones positivas no son solo el resultado del bienestar, sino una de sus causas: amplían el repertorio de pensamientos y acciones disponibles, y construyen recursos —cognitivos, físicos, sociales— que perduran en el tiempo.[5]

 

El bienestar no es lo que te pasa. Es lo que el cerebro aprende a hacer con lo que te pasa.

 

Lo que esto significa en la práctica

Lo que veo en mis clases —y lo que la ciencia confirma— es que no hace falta dedicar cada día una hora a meditar. Los cambios más duraderos ocurren en las prácticas pequeñas y consistentes: unos minutos de atención a la respiración, un momento de reconocimiento genuino hacia alguien, la decisión de no fusionarse con un pensamiento repetitivo.

 

No son técnicas de relajación. Son entrenamientos neurológicos. Y el cerebro, con práctica, responde.

 

Tu oasis de paz para seguir cuidándote

Si este artículo te ha resonado y quieres seguir explorando esto conmigo, te espero en mi escuela online.

 

Cada semana tenemos clases en directo de meditación mindfulness, yoga restaurativo somático y autocompasión. También puedes practicar a tu ritmo con todas las grabaciones.

 

¿Te gustaría probar una clase gratuita? Así podrás sentir si mi forma de acompañar resuena contigo.

 

 

Gracias por leer hasta aquí. Si el artículo te ha resultado útil, compártelo con alguien que creas que lo necesita. Así podré llegar a más personas que quieran entender cómo funciona su mente.

 

Y hasta la semana que viene,

 

Un abrazo,

 

Maite Valderas

Dra. en Ingeniería Biomédica · Profesora de meditación mindfulness y yoga sensible al trauma · Divulgadora en neurociencia del bienestar

 

 

Referencias

[1] Davidson, R. J. (2016). The four keys to well-being. Greater Good Magazine, Greater Good Science Center, UC Berkeley. https://greatergood.berkeley.edu/article/item/the_four_keys_to_well_being» target=»_blank»>https://greatergood.berkeley.edu

[2] Davidson, R. J., & McEwen, B. S. (2012). Social influences on neuroplasticity: stress and interventions to promote well-being. Nature Neuroscience, 15(5), 689–695. https://doi.org/10.1038/nn.3093

[3] Dahl, C. J., Wilson-Mendenhall, C. D., & Davidson, R. J. (2020). The plasticity of well-being: A training-based framework for the cultivation of human flourishing. Proceedings of the National Academy of Sciences, 117(51), 32197–32206. https://doi.org/10.1073/pnas.2014859117

[4] Killingsworth, M. A., & Gilbert, D. T. (2010). A wandering mind is an unhappy mind. Science, 330(6006), 932. https://doi.org/10.1126/science.1192439

[5] Fredrickson, B. L. (2001). The role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-build theory of positive emotions. American Psychologist, 56(3), 218–226. https://doi.org/10.1037/0003-066X.56.3.218

Post a Comment

  He leído y acepto la política de privacidad.

Responsable del fichero: María Teresa Valderas Yamuza. Finalidad: envío de mis publicaciones así como correos comerciales. La Legitimación es gracias a tu consentimiento. Destinatarios: tus datos se encuentran alojados en mi plataforma de email marketing Getresponse, alojada en EEUU y suscrita al EU PrivacyShield. Podrás ejercer Tus Derechos de Acceso, Rectificación, Limitación o Suprimir tus datos enviando un email a maite@maitevalderas.com o ante la Autoridad de Control. Encontrarás más información en la política de privacidad.